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Un Cuerpo No Puede Ser Todos Los Cuerpos - Luz Angela Lizarazo y Alejandra Quintero Sinisterra

UN CUERPO NO PUEDE SER TODOS LOS CUERPOS – Luz Angela Lizarazo y Alejandra Quintero Sinisterra

Agosto – Septiembre

Sala de exposiciones

En Un Cuerpo No Puede Ser Todos Los Cuerpos, lo intrínsecamente táctil se vuelve visible en formas, colores y ausencias. Las piezas que vemos evocan tanto encuentros como despojos, dando pistas sobre lo inexplicable: la inevitable sustracción que se opera en la colisión con el otro. La piel es un tejido suave que envuelve a los vertebrados, una zona de negociación entre el intimo interior y el afuera múltiple, un sistema de comunicación con el entorno; nos delimita para hacernos visibles, enunciando la alteridad propia y ajena. La piel es el mapa del sujeto, cada una de las cartografías epidérmicas es única; infinitas variabilidades de topografía que son también capaces de permearse, deshaciéndose en el momento del encuentro. Ese encuentro con lo humano, lo animal, o la planta es el dibujarse de una geografía nueva: la geografía de los afectos. Nos redefine, altera los límites, crea nuevos relieves: un territorio que aparece para negar certezas previas. La conciencia de esta nueva situación se configura como un tejido plástico que sentimos materializarse en esta exposición: No se trata de cuerpos que se deshacen, se trata de pieles que se ensamblan. Podemos creer cubrirnos con la piel de otro, pero lo que hacemos es modificar la nuestra, a ese nivel la prótesis no existe y no sirve de nada estar seguros de la forma delimitante que parece contenernos. El pelo y sus ondas, las cicatrices, las arrugas, los pliegues, son el lenguaje secreto del acoplamiento de los cuerpos. La piel sobre la piel propia o ajena, se vuelve consciente de su existencia, y decide huir siempre de verbalizaciones. Los diálogos mudos de las imágenes – universos que Luz Lizarazo y Alejandra Quintero nos presentan, nos devuelven secretamente al instante íntimo que podemos saborear justo antes de la explosión del encuentro. Estas obras entre frías y misteriosas, son expresiones del límite antes de su ruptura, y testamentos celebratorios de la transformación del mismo. La piel como seguridad e incertidumbre, ni simple ni cruel: El límite ya no es una frontera, es una invitación al devenir.

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