De los misterios y los gemelos - Héctor Madera y Paulo Licona

De los misterios y los gemelos

Héctor Madera y Paulo Licona

Sala de Exposiciones

Septiembre – Octubre de 2021

 

La obra alrededor de la cual se construye la instalación propuesta por Héctor Madera y Paulo Licona es un ataúd transformado en jet, este readymade industrial y juguetón marca el tono que permea el resto de piezas que conforman la muestra. Cada uno de los elementos funciona como una anulación del uso común de los objetos que las conforman: el ataúd vuela, no se entierra, los balones son nubes que no rebotan, la rampa no se patina por que se cae al hueco, el hueco espera al ataúd que no llega. La propuesta conceptual desde la que empezamos a trabajar fue formulada en el oxímoron “la alegría macabra de la calle latinoamericana”, al final este lineamento se convirtió en una afirmación de las múltiples posibilidades del pop.

Los misterios son, en el sentido más amplio, “cosas o asuntos que no se pueden conocer, comprender o explicar”, pero desde lo teológico o religioso, se trata no sólo de algo que es inteligible, sino que es del todo inaccesible a la razón. Desde un  lugar de enunciación del sur del continente, la exploración de las estéticas populares de las multitudes latinoamericanas no puede escapar a la herencia semiótica de lo religioso. Esos códigos interiorizados son los que cargan objetos como un ataúd, representaciones del cielo, o un hoyo en el suelo… ese es el lugar de la cultura popular y del inconsciente colectivo desde donde surgen los miedos que se esconden detrás de la alegría y de la festividad.

Lo que más sorprende en el resultado final de “De los misterios y los gemelos”, es la colectivización completa del hacer y de la producción: más allá de la desaparición del autor y de los estilos individuales de Madera y Licona, en los objetos que arman la exposición se encuentran las manos y las decisiones de los productores de los objetos industriales que son el sustrato de la muestra, ahí está la calle camuflada por capas de pintura.

 

Cuarduría: María Adeliada Samper