La Distancia - Juan Ruy Castaño

La Distancia 

Juan Ruy Castaño

Sala de Exposiciones

 

El viaje produce una experiencia extrañamente familiar, una continua revaluación de lo aprendido, pero anclada en el puerto seguro de la cultura a la que se pertenece. Las fotografías de La distancia nacen de un viaje a un lugar cuya extrañeza formal nos confronta con la idea de paisaje, pero también con la sensación de sentirnos aparte, de estar observando a través de un filtro incierto.

En las fotografías de Juan Ruy Castaño hay una longitud que se expande en muchos sentidos; su falta de gravedad nos invita a reconfigurar nuestra mirada, sentir la extrañeza de un lugar en el que las reglas del arriba, el abajo, el fondo y la figura se desplazan y pueden ser intercambiadas. Nos proponen un espacio nuevo en el que el territorio es una representación de un estado de ánimo complejo, incomprensible en cierta forma, pero también intuitivo. Una forma de habitar el mundo que conlleva, no solo el mirar, sino también alejarse. Porque al fin y al cabo la distancia no solo se refiere a la posición de los cuerpos en el espacio, sino también a lo que nos separa de nosotros mismos; esa confusa capacidad que tenemos para distanciarnos de nuestro ser y que a veces puede ser dolorosa, pero también llena de una profunda claridad.

Tal vez por esto, en estas nuevas superficies, lo humano está por fuera del espectro visual; la soledad se nos devela como sensación y como fin, como ruptura y como hilo para aferrarnos a lo conocido, o por lo menos a lo que creemos conocer. Son metáforas de lugares interiores, espacialidades que se salen del control de lo humano y que fluctúan, cambiantes y caprichosas.

De la misma forma el espacio que las fotografías habitan también le aporta a esta sensación de lejanía. Juan Ruy nos propone un lugar decodificado, donde las piezas no parecen asirse al muro, sino flotar; el sonido, diseñado para la exposición por James Hammond nos permite adentrarnos en un lugar con nuevas reglas;  no se trata del cubo blanco de exposición, sino de una suerte de microcosmos donde las fotografías son también la excusa para generar un abanico mucho más amplio de experiencias  con respecto al espacio de exhibición, y que nos permite medir nuestra capacidad de poner en jaque nuestra mirada, tomar distancia, ponernos en otro lugar.

 

 

Gabriel Mejía Abad